En Mauna Bogotá encuentras espacios de meditación en un formato íntimo: sesiones individuales, encuentros grupales y cursos largos, guiados por Zamira Cifuentes, con más de 16 años de práctica.
Puedes empezar con o sin experiencia previa en la sede en Bogotá o en línea.
El enfoque de las sesiones es que aprendas a familiarizarte con la quietud/el no hacer, a observar con amabilidad el contenido de tu mente y a encontrar el camino sin esfuerzo, hacia una atención estable que te lleve al experimentar la vida desde un lugar de ecuanimidad y sabiduría.
¿qué tipo de
meditación
vas a encontrar?
La práctica en Mauna nace del Advaita Vedanta y de la indagación: en lugar de perseguir un estado, volvemos la atención hacia su propia fuente.
Es una meditación no-dual, poco frecuente en Bogotá. Casi toda la meditación te enseña a hacer algo con tu mente: calmarla, concentrarte, alcanzar un estado. Esta práctica va al revés: aprendes a parar y a notar la calma que aparece sola cuando dejas de esforzarte. No-dual quiere decir que eso que buscas y tú nunca fueron dos.
Si estás buscando una guía en meditación, mindfulness o una forma de calmar la mente, este es el mismo camino llevado a su raíz.
las formas de encontrarnos
01
Presencial 1 a 1 en Bogotá | opción online
Para acompañarte en el camino de la meditación, aclarar dudas y compartirte paso a paso las practicas que necesitas.
Duración 1h | Valor $150.000 | Reserva aquí
02
Presencial Grupal en Bogotá (cupo 6p)
Para practicar en compañía y sostener el hábito.
Duración 1h 30min | Valor $60.000
Últimos sábados de cada mes:
Septiembre 26, octubre 24, noviembre 28.
la importancia de cultivar la practica
Al sentarte en quietud, el sistema nervioso baja de revoluciones: la respiración se calma, el cuerpo deja de estar en alerta.
Encuentras distancia con los pensamientos: aprendes a ver los pensamientos llegar y pasar en lugar de irte con cada uno. Reaccionas y juzgas menos.
La atención normalmente se va hacia afuera, hacia el siguiente estímulo. Sentarse la entrena a descansar. Llega un punto en que puedes estar contigo sin necesitar una pantalla, una tarea, algo que te distraiga. La incomodidad del "no hacer" pasa, encuentras una calma estable.
Una sentada te calma; la repetición cambia el suelo desde el que vives. Volver al cojín cada día, aunque no "pase nada", es donde ocurre lo que importa. La constancia suma más que la intensidad.
