Hay algo que estuvo antes de la primera respiración y estará después de la última. Algo que sostiene el pensamiento sin ser el pensamiento. Que mira lo que ves sin ser lo que ves.
El advaita apunta hacia eso. Como reconocimiento directo. Como constatación.
Lo que buscas y lo que eres han sido siempre lo mismo. Solo hay que aprender a mirar.
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Advaita significa "no dos"
Vedanta significa "el final del conocimiento"
Esta tradición contemplativa de la India se sostiene sobre una observación simple: hay una sola realidad, y esa realidad es lo que somos.
Todo lo que aparece: pensamientos, cuerpos, mundos, y tiempo, surge dentro de una conciencia que permanece. Esa conciencia es lo que el advaita llama el Ser. Y ese Ser está aquí, ahora, mirando estas palabras.
La tradición nace en los Upanishads, textos de más de dos mil años que apuntan una y otra vez hacia lo mismo: aquello que buscas es aquello que eres. La búsqueda misma sucede dentro de lo buscado.
El advaita se sostiene en la práctica del silencio, la observación y la indagación. Es una tradición viva, transmitida de maestro a discípulo durante siglos.
la tradición y los maestros
El advaita se transmite de maestro a discípulo. Es un río que ha corrido durante siglos, y cada generación bebe de él para pasarlo a la siguiente.
Sankara, en el siglo VIII, sistematizó la enseñanza y la puso en textos que aún hoy son referencia. Después de él vinieron muchos, pero fueron dos sabios del siglo XX quienes acercaron el advaita a Occidente con una claridad rara.
Ramana Maharshi vivió en Arunachala, al sur de la India. Enseñaba desde el silencio. Cuando alguien le preguntaba qué hacer, respondía con una sola pregunta: ¿Quién soy yo? Esa indagación —atma vichara— es el corazón del camino advaita.
Nisargadatta Maharaj era un vendedor de cigarrillos en un barrio popular de Bombay. Sin formación académica, sin monasterio, apuntó una y otra vez hacia lo mismo: antes del pensamiento yo soy, hay algo que ya estaba. Ese algo es lo que buscas.
Sesha —Iván Oliveros Oliveros— nació en Bogotá y dedicó su vida al estudio y la transmisión del advaita. Su obra es una referencia central en mi camino, una inspiración constante que ha dado forma a lo que hoy comparto en Mauna.
mi camino en la tradición
Vengo del yoga. Empecé a estudiarlo cuando tenía veinticuatro años y durante muchos años fue mi puerta al silencio.
Con el tiempo, la práctica dejó de ser sobre el cuerpo. El silencio que aparecía al final de cada sesión empezó a ser lo importante. La quietud, más que la postura. La observación, más que el movimiento.
Ahí me encontré con el advaita. Con Ramana, con Nisargadatta, con Sesha. Con la constatación de que aquello que había estado buscando durante años en técnicas y métodos era precisamente lo que miraba desde adentro.
Desde entonces, mi camino ha sido volver una y otra vez a esa mirada. Sentarme, observar, indagar. No hay meta. Hay reconocimiento.
Lo que comparto en Mauna nace de este proceso. De más de treinta años de práctica, de dieciséis guiando a otros, y del compromiso silencioso de seguir mirando.
¿cómo se practica?
El advaita se practica en silencio, y se practica mirando.
No hay una técnica única. Hay una dirección: volver la atención sobre sí misma. Preguntar de dónde surge el pensamiento. Notar qué queda cuando el pensamiento se disuelve. Observar quién observa.
Esta indagación tiene un nombre en la tradición: atma vichara. La pregunta ¿Quién soy yo? que enseñaba Ramana. Es una pregunta que se sostiene, se respira, se habita. Con el tiempo deja de ser una pregunta y se vuelve una mirada.
Junto a la indagación está el silencio. Sentarse. Dejar que el ruido se pose. Permitir que aparezca lo que estaba debajo del pensamiento. En el advaita, el silencio es maestro por sí mismo.
Y hay una tercera práctica: la observación en la vida cotidiana. Advertir cómo aparecen las emociones. Cómo se arma la sensación de "yo". Cómo se disuelve. Cómo lo que mira permanece.
En Mauna estas tres prácticas —indagación, silencio, observación— dan forma a las sesiones, los retiros y los procesos que acompaño. Cada persona llega en un momento distinto. La invitación es la misma: volver a lo que ya está.
¿dónde vive el advaita en mauna?
El advaita atraviesa todo lo que sucede en Mauna. Está en las sesiones que ofrezco en Bogotá, en los retiros de Villa de Leyva, en la conversación silenciosa de cada encuentro. Es el suelo desde el que se sostiene lo que comparto.


Las sesiones individuales de meditación son un espacio de indagación. Nos sentamos, observamos, preguntamos. Es advaita practicado en el ritmo de la vida cotidiana, entre semana, en Bogotá.
Los retiros de silencio en Villa de Leyva son la práctica extendida. Días completos habitando el silencio, sostenidos por la naturaleza y por el grupo. Ahí el advaita se profundiza, se decanta, se reconoce.
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Mauna la ciudad
Mauna en el campo
Mauna la ciudad
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Las sesiones individuales de meditación son un espacio de indagación. Nos sentamos, observamos, preguntamos. Es advaita practicado en el ritmo de la vida cotidiana, entre semana, en Bogotá.
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Estoy preparando una serie de cursos online para compartir las bases del advaita con práctica en la vida diaria. Un espacio para quienes quieren conocer la tradición.
Mauna online
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